La vivienda en Roma

La vivienda, un problema absolutamente preocupante en la actualidad, no era tan digna en Roma ni tan suntuosa como nos transmiten las películas de Romanos. De hecho sólo una pequeña parte de entre los patricios y algunos enriquecidos con el comercio podían permitirse el gran lujo de vivir en una mansión de ensueño, con peristilo lleno de estatuas y fuentes, jardines, cocina, letrinas, con termas privadas, estancias decoradas con pinturas murales de los mejores artistas, mosaicos fascinantes en el suelo, muebles y orfebrería de diseño… y un ejército de esclavos para cuidarse de ellos. Algunos, como C. Verres, aprovecharon sus cargos para embellecer su casa. Otros, como Nerón, eran emperadores y podían hasta construirse un palacio de oro… o al menos proyectarlo.
Pero la inmensa mayoría de ciudadanos vivían en apartamentos mal ventilados, pequeños, oscuros, caros…y todavía muchos no conseguían pagar más que una habitación en una insula o bloque de pisos.
Estas  eran tan numerosas y estaban tan mal construidas y distribuidas, que Nerón no necesitó incendiar Roma: el fuego podía propalarse fácilmente de punta a punta de la  Urbe en cuestión de horas. Y es que a finales de la República y en época imperial, el problema se agravó, por lo que proliferaron estos edificios de apartamentos, las casas de los humildes a precios de alquiler no tan humildes. Normalmente no pasaban de cuatro pisos de altura, pero en ocasiones llegaron a ocho. Los apartamentos más bajos eran más caros, ya que no era necesario subir tantas escaleras, cuyo estado era, en ocasiones, lamentable.
Y si los incendios eran el pan nuestro de cada día, los derrumbes eran la sal, puesto que la estructura de los edificios era de madera, las paredes de abono, el mantenimiento por parte de los propietarios era mínimo y soportaban mayor peso de lo deseable. Evidentemente no había espacios propios para una cocina, la ventilación era escasa o nula, la iluminación se conseguía a base de linternas de aceite y el agua corriente… bajando a la fuente
En el campo ocurría lo mismo. Los propietarios de las tierras, como es de esperar, los pocos grandes, propietarios, disfrutaban de lujosas fincas o villae, mientras que unos pocos más tenían casas  modestas y muchos vivían en las casas que sus señores, para los que trabajaban, les prestaban. Algunos poseían en el campo, en la montaña o en la playa una segunda o tercera residencia, para escapar del bullicio y de las responsabilidades de la ciudad, para gozar de una vida retirada. Como siempre, debemos reconocer con el poeta lo de «poderoso caballero es don dinero».

Una respuesta a “La vivienda en Roma

  1. jesus 30 enero 2010 / 11:57 pm

    Es muy bueno. Felicidades.

    Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.